China, siglo XIX. Pequeña Flor procede de una familia muy humilde pero su madre empezó a vendarle los pies siendo muy pequeña, sabedora de que ese era el mejor legado que podía ofrecerle. Cuando es vendida a la familia Fong como criada personal de la pequeña Linjing, Pequeña Flor sabe que sus lirios dorados, sus diminutos pies de loto, son su única esperanza de alcanzar algún día la libertad. El destino de las dos niñas estará irremediablemente unido. Linjing, presa de los celos y de la envidia, se asegurará de que Pequeña Flor nunca pueda regresar con los suyos. Hasta que el escándalo golpea a la familia Fong y las vidas de las dos niñas se ven inesperadamente sumidas en el caos.